Calculadora del punto de reposición
Con cuántas unidades en almacén tienes que lanzar el pedido para no quedarte sin stock.
Quedarse sin producto cuesta dinero, pero casi nunca cuesta lo que parece. No toda la demanda que no atiendes se pierde: parte espera, parte compra otra cosa tuya. Y lo que pierdes no es facturación, es contribución. Esta calculadora separa las dos cosas y le suma los gastos extraordinarios que casi nadie contabiliza.
Todos los cálculos se ejecutan en tu navegador. Las cifras que introduces no se envían a ningún servidor ni se guardan.
Introduce los días sin stock y la demanda diaria del producto afectado.
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La contribución que no llegó más los costes extraordinarios.
| Días sin stock | — |
| Demanda afectada | — |
| Unidades perdidas | — |
| Contribución perdida | — |
| Costes extraordinarios | — |
| Coste total | — |
Siguiente paso recomendado
Ya sabes lo que costó. Lo que evita la próxima es pedir antes: calcula a qué nivel de inventario tienes que lanzar el pedido para no volver a quedarte corto.
Calcular mi punto de reposiciónLos resultados son estimaciones basadas en la información introducida. Las tarifas, los impuestos y las condiciones de cada plataforma pueden cambiar: comprueba siempre el dato relevante en tu factura o en la plataforma oficial correspondiente. No sustituyen las facturas reales, la contabilidad oficial ni el asesoramiento fiscal, financiero o jurídico.
Esta calculadora del coste de una rotura de stock pone número a algo que suele quedarse en la sensación de que «hemos perdido mucho». Convierte los días sin producto en unidades no vendidas, esas unidades en contribución perdida, y le suma los gastos extra que la rotura ha generado.
La mayoría de estimaciones que circulan multiplican los días sin stock por la demanda diaria y por el precio de venta. Ese cálculo exagera por dos motivos distintos, y aquí se corrigen los dos.
La demanda afectada es toda la que no pudiste atender: los días sin stock por lo que vendías al día. Es el punto de partida, no el resultado.
Las ventas realmente perdidas son solo una parte. Un cliente que encuentra el producto agotado puede esperar a que vuelva, aceptar un sustituto de tu catálogo, o irse a otro sitio y no volver. Solo el último caso es una pérdida limpia.
Por eso la calculadora te pregunta qué porcentaje se perdió de verdad en lugar de dar por hecho que fue el 100 %. Ese porcentaje es una estimación tuya, y es el dato que más mueve el resultado: conviene ser conservador y anotar en qué te has basado.
Si dejas de vender una unidad de 39,90 €, no pierdes 39,90 €. Esa venta te habría obligado a comprar el producto, embalarlo, enviarlo y pagar comisiones. Lo que has dejado de ganar es lo que habría quedado después de todo eso: la contribución.
La calculadora muestra las dos cifras porque las dos son informativas, pero solo una es el coste. La facturación perdida sirve para dimensionar el agujero en el escaparate; la contribución perdida es el dinero que falta en la cuenta.
Confundirlas es lo que convierte una rotura molesta en una catástrofe imaginaria, y lleva a comprar stock de seguridad que cuesta más que las roturas que evita.
Dos bloques que se suman al final: lo que dejas de ganar y lo que gastas de más.
Fíjate en que el coste total usa la contribución perdida, no la facturación. La facturación aparece como referencia, pero no se suma en ningún sitio.
Un producto que vende 14 unidades al día estuvo 6 días agotado. Se vende a 39,90 € y deja 15,40 € de contribución por unidad. Se estima que se perdió el 65 % de la demanda: el resto esperó o compró otra cosa. Además hubo 220 € de reposición urgente, 95 € de envíos extraordinarios, 60 € de atención al cliente, 150 € de penalizaciones y 25 € de otros gastos.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Días sin stock | 6 |
| Demanda afectada | 84 |
| Ventas realmente perdidas | 54,6 |
| Facturación no realizada | 2.178,54 € |
| Contribución perdida | 840,84 € |
| Costes extraordinarios | 550,00 € |
| Coste total de la rotura | 1.390,84 € EUR |
La demanda afectada fueron 84 unidades, pero las perdidas de verdad, 54,6. La facturación no realizada suma 2.178,54 €, y sin embargo el coste real es de 1.390,84 €: 840,84 € de contribución perdida más 550 € de gastos extra. Contar la facturación como pérdida habría inflado la cifra en más de un 56 %.
Una rotura no solo deja de ingresar: también hace gastar. Estos costes son reales, se pueden documentar con facturas y suelen quedarse fuera de las estimaciones.
No estima el daño a tu reputación ni el valor de vida de los clientes que se fueron. Son efectos reales, pero cualquier número que pusiéramos ahí sería inventado, y un coste inventado contamina toda la cifra.
Si sabes que perdiste clientes concretos y puedes estimar su valor con tus propios datos, calcúlalo aparte y súmalo con la etiqueta que merece: una estimación tuya, no un resultado de esta herramienta.
El coste de la rotura solo es útil si cambia algo. Lo que lo cambia es pedir antes: comparar esta cifra con lo que cuesta mantener unas unidades más de colchón es la decisión que evita la siguiente rotura.
El que puedas defender con lo que sabes de tus clientes. Si el producto tiene sustitutos en tu propio catálogo, la pérdida real es baja; si es único y urgente, es alta. Un punto de partida honesto es mirar qué pasó con la demanda cuando el producto volvió: si hubo un pico, parte de la demanda te esperó.
Porque esa venta también habría tenido costes. Si no vendes una unidad de 39,90 €, tampoco compras el producto, ni la envías, ni pagas comisión. Lo que has dejado de ganar es la contribución, y usar la facturación infla el coste en más de la mitad.
La media de los días anteriores a la rotura, en un periodo sin promociones. Si la rotura ocurrió en temporada alta, usa la demanda de esos días, no la media anual: quedarse sin stock en el peor momento cuesta bastante más.
Calcula cada variante por separado con su propia demanda diaria y su contribución. Si las tratas como un único producto, la demanda diaria global sobreestima lo perdido, porque parte de los clientes compró otra variante disponible.
Si es tiempo que has dedicado en lugar de a otra cosa y puedes valorarlo, va en atención al cliente. Si es tu propio sueldo fijo, que ibas a cobrar igual, meterlo mezcla un coste fijo con el cálculo de un evento puntual.
Porque no hay forma honesta de ponerle número. Existe, y en marketplaces con algoritmos de posicionamiento puede ser considerable, pero cualquier cifra que pusiéramos sería inventada y contaminaría el resto del cálculo.
Compáralo con lo que te costaría al año mantener el colchón que habría evitado la rotura. Si la rotura cuesta 1.400 € y el colchón cuesta 300 € al año, el colchón sale barato. Si cuesta 2.000 €, quizá la rotura era la opción sensata.
El punto de reposición, que es lo que evita la próxima rotura. Saber lo que costó la anterior sirve de poco si sigues pidiendo cuando ya es tarde.
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Con cuántas unidades en almacén tienes que lanzar el pedido para no quedarte sin stock.
Cuántas unidades de colchón necesitas para no quedarte sin stock cuando algo se desvía.
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