Calculadora del precio mínimo rentable
El precio por debajo del cual pierdes dinero, y el que necesitas para tu margen objetivo.
El precio que te da el proveedor casi nunca es lo que acabas pagando por unidad. Entre medias hay transporte internacional, seguro, aranceles, despacho de aduanas, manipulación y transporte nacional. El landed cost es la suma de todo eso repartida entre las unidades que llegan, y suele estar bastante por encima de la factura del proveedor.
Todos los cálculos se ejecutan en tu navegador. Las cifras que introduces no se envían a ningún servidor ni se guardan.
Introduce las unidades y el coste de la mercancía para repartir el resto de gastos.
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Lo que cuesta de verdad tener una unidad en tu almacén.
| Mercancía | — |
| Costes logísticos | — |
| Costes aduaneros | — |
| Otros costes | — |
| Landed cost total | — |
| Impuestos recuperables | — |
| Salida inicial de caja | — |
Siguiente paso recomendado
Con el coste por unidad ya calculado, la siguiente pregunta es si el pedido mínimo que te pide el proveedor compensa: cuánta caja inmoviliza y cuántos meses de stock supone.
Evaluar el MOQ del proveedorLos resultados son estimaciones basadas en la información introducida. Las tarifas, los impuestos y las condiciones de cada plataforma pueden cambiar: comprueba siempre el dato relevante en tu factura o en la plataforma oficial correspondiente. No sustituyen las facturas reales, la contabilidad oficial ni el asesoramiento fiscal, financiero o jurídico.
Esta calculadora de landed cost de importación convierte una factura de proveedor y una pila de gastos sueltos en dos cifras utilizables: cuánto cuesta la importación completa y cuánto cuesta cada unidad puesta en tu almacén.
El landed cost es el coste que debes usar para fijar precios y calcular márgenes. Si calculas el margen sobre el precio del proveedor, estás ignorando todo lo que cuesta traer la mercancía hasta tu almacén, que según el peso, el volumen y el origen puede ser una parte considerable del coste real.
Hay dos preguntas distintas y esta herramienta responde a las dos por separado.
El coste económico es lo que ese producto te cuesta de verdad y lo que debe entrar en tu margen. La parte del IVA de importación que puedas deducir no forma parte de él: la adelantas y la recuperas más adelante. Ahora bien, la deducción depende de que tengas derecho a deducir, del uso que des a los bienes, de la documentación y de las reglas que te apliquen, así que introduce como recuperable solo lo que hayas confirmado.
La salida inicial de efectivo sí los incluye, porque el día del despacho sale ese dinero de tu cuenta. Un importador puede tener un landed cost cómodo y aun así quedarse sin liquidez, simplemente porque adelantó los impuestos y aún no los ha recuperado: cuándo vuelven depende de tu periodicidad de declaración y de tu administración tributaria.
Los gastos se agrupan en dos bloques y después se reparten entre las unidades.
Los impuestos no recuperables sí son coste y por eso viven en el bloque aduanero. Los recuperables se quedan fuera del coste y solo aparecen en la caja.
Una importación de 500 unidades con 8.000 € de mercancía. El transporte internacional cuesta 1.200 €, el seguro 90 €, los aranceles 480 €, el despacho 120 €, la manipulación 150 €, el transporte nacional 210 € y hay 65 € de impuestos no recuperables y 40 € de otros gastos. Además se adelantan 1.680 € de impuestos recuperables.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Factura del proveedor | 8.000,00 € |
| Costes logísticos | 1.650,00 € |
| Costes aduaneros | 665,00 € |
| Landed cost total | 10.355,00 € |
| Landed cost por unidad | 20,71 € EUR |
| Incremento sobre la factura | 29,44 % |
| Salida inicial de efectivo | 12.035,00 € |
La unidad no cuesta 16 €, sino 20,71 €: un 29,44 % más que la factura del proveedor. Y el día del despacho salen 12.035 €, no 10.355 €, porque los impuestos recuperables también hay que adelantarlos.
Esta herramienta no adivina el país de origen, la partida arancelaria ni el tipo aplicable, y no lo hace porque no se puede hacer con seriedad. El arancel depende del producto concreto, de su clasificación y del origen de la mercancía, y cambia con los acuerdos comerciales vigentes.
La Comisión Europea publica esa información por producto en su portal Access2Markets. Consulta allí tu partida y tu origen, o pregunta a tu agente de aduanas, e introduce aquí el importe. Una calculadora que te dé un arancel inventado es más peligrosa que una que te lo pregunte.
El incremento porcentual sobre la factura del proveedor es la cifra que más rápido te sitúa: dice cuánto se encarece la mercancía por llegar hasta tu almacén. Un incremento alto suele venir de mercancía voluminosa, poco valiosa por kilo o con arancel elevado; uno bajo, de artículos pequeños y caros. Lo útil no es compararte con una media ajena, sino comprobar tu propia cifra contra tu precio de venta.
El coste por unidad es el que entra en el resto de tus cálculos: precio mínimo, margen de contribución, descuento máximo. Usar el precio del proveedor en su lugar deja todos esos cálculos por encima de la realidad.
Si el pedido llegó incompleto o parte de la mercancía se rompió, reparte los gastos entre las unidades vendibles, no entre las facturadas. El coste de las unidades perdidas lo soportan las que sobreviven.
Ya tienes el coste por unidad. La pregunta natural es si el pedido mínimo que te exige el proveedor tiene sentido con ese coste: cuánta caja inmoviliza, cuántos meses de stock supone y qué queda después de pagar por mantenerlo.
Entra todo lo necesario para poner la mercancía en tu almacén: transporte, seguro, aranceles, despacho, manipulación y transporte nacional. No entra la parte de los impuestos cuya deducción hayas confirmado, ni los costes posteriores, como almacenarla o enviarla al cliente. Lo que no puedas deducir sí es coste y va con los impuestos no recuperables.
Porque depende de la partida arancelaria exacta de tu producto y de su origen, y equivocarse ahí desvía todo el cálculo. Consulta el tipo en Access2Markets o con tu agente de aduanas e introdúcelo: preferimos preguntarte un dato a inventártelo.
Depende de si puedes deducirlo. Al importar bienes para uso empresarial se paga IVA en la importación y, si haces operaciones gravadas, normalmente puedes deducirlo después en tu declaración; pero hay excepciones y reglas nacionales. Introduce como recuperable solo la parte cuya deducción hayas confirmado: esa no es coste, aunque sí sea salida de caja el día del despacho. El resto va en impuestos no recuperables, que sí encarecen el producto.
Esta herramienta reparte los gastos por igual entre las unidades, que funciona bien cuando el envío es homogéneo. Si mezclas productos con pesos o volúmenes muy distintos, calcula cada referencia por separado repartiendo los gastos comunes según el criterio que uses en tu contabilidad.
Introduce las unidades realmente vendibles, no las de la factura. Los gastos de la importación ya están pagados, así que las unidades que sobreviven cargan con el coste de las que se perdieron y su landed cost sube.
Depende por completo del producto y de la ruta: pesa el volumen, el peso, el valor por kilo, el origen y el arancel que corresponda. No hay una cifra de referencia que sirva para todos, y compararte con una ajena no dice nada útil. La comprobación que sí sirve es si tu precio de venta soporta el incremento que te ha salido a ti.
Es exactamente para lo que sirve. El coste por unidad que sale de aquí es el que debe entrar en tu cálculo de precio mínimo y de margen de contribución, en lugar del precio del proveedor.
Si el pedido mínimo del proveedor te compensa. Con el coste por unidad ya fijado puedes ver cuánta caja inmoviliza ese MOQ, cuántos meses de inventario supone y qué queda tras pagar por mantenerlo.
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El precio por debajo del cual pierdes dinero, y el que necesitas para tu margen objetivo.
Si el pedido mínimo que te exige el proveedor compensa una vez pagas por mantenerlo.
Cuántos días pasan entre que pagas a tu proveedor y que cobras de tu cliente.