Cómo negociar un MOQ sin comprometer la caja
Tu proveedor te pide un pedido mínimo que te parece grande y no sabes si aceptarlo, negociarlo o buscarte la vida.
Tu proveedor te pide un pedido mínimo que te parece grande y no sabes si aceptarlo, negociarlo o buscarte la vida.
Un pedido mínimo no es una condición comercial más. Es la decisión que fija cuánto dinero tuyo se queda quieto en un almacén y durante cuántos meses. Un lote que se vende en tres meses y otro que tarda veinte pueden tener el mismo precio unitario y ser negocios completamente distintos.
Esta guía trata el MOQ como lo que es: una decisión de caja con consecuencias de inventario. No es una guía de planificación —esa calcula cuánto y cuándo pedir— ni de landed cost, ni de ciclo de efectivo. Es la conversación con el proveedor y la aritmética que te tiene que acompañar a ella.
Inversión inicial. Unidades por coste puesto en almacén, más el coste fijo del pedido. Es el dinero que sale de tu cuenta antes de vender nada.
Coste fijo del pedido. Gestión, documentación, transporte contratado, inspección. No depende del número de unidades, y por eso los lotes pequeños lo sufren más.
Coste por unidad. El coste puesto en tu almacén, no el precio de fábrica.
Demanda. Cuántas unidades vendes al mes. Es la variable que más cambia el resultado y la que más se infla al hacer la cuenta.
Duración del lote. Unidades entre demanda mensual. Dice cuántos meses vas a estar viviendo de esa compra.
Coste de mantenimiento. Lo que cuesta tener el inventario guardado durante esos meses. Se calcula sobre el inventario medio, no sobre el lote entero.
Recuperación de caja. Cuántas unidades y cuántos meses hasta que el dinero que entra iguala al que salió.
Beneficio del lote. Contribución total menos el coste de mantenerlo. No es caja: es resultado.
Inventario sobrante. Lo que queda sin vender al final del horizonte que te marques.
Riesgo de previsión. La probabilidad de que la demanda que has supuesto no aparezca. Crece con cada mes de cobertura.
La negociación. Lo único de la lista que no es un número.
Hay tres momentos distintos y conviene no mezclarlos.
El momento de la caja. Cada unidad vendida devuelve el precio menos los costes variables de venderla. Ojo: no se vuelve a restar el coste de la mercancía, porque ya la pagaste al hacer el pedido. Ese dinero ya salió. Lo que entra por unidad es precio menos costes variables de la venta, y nada más.
El momento de la recuperación. Ocurre cuando esas entradas acumuladas igualan a la inversión inicial. Puede ocurrir a mitad del lote, al final, o no ocurrir.
El momento del resultado. Es la contribución de todas las unidades menos lo que costó tenerlas guardadas. Puede ser positivo mucho antes de que hayas recuperado la caja, y ahí es donde quiebran las tiendas: contabilidad en verde, banco en rojo.
Una consecuencia importante: si el lote se agota antes de que la caja se recupere, la recuperación no existe con ese lote. No es que tarde más: es que no llega. Hace falta otra compra, y esa otra compra vuelve a sacar dinero.
inversión inicial = unidades × coste puesto en almacén + coste fijo del pedido
duración del lote = unidades / demanda mensual
inventario medio = unidades / 2 (con demanda uniforme)
coste de mantener el ciclo =
inventario medio × coste unidad × tasa anual × (duración en meses / 12)
contribución por unidad = precio − costes variables de venta − coste unidad
resultado del lote = contribución por unidad × unidades − coste de mantener
entrada de caja por unidad = precio − costes variables de venta
unidades para recuperar = inversión inicial / entrada de caja por unidad
meses para recuperar = unidades para recuperar / demanda mensual
(sólo si esas unidades caben en el lote)Fíjate en la diferencia entre las dos últimas familias: la contribución resta el coste de la mercancía y la entrada de caja no. Son preguntas distintas y se contestan con números distintos.
Un proveedor ofrece un lote mínimo de 3.000 uds a 7,20 € puesto en tu almacén, con 320,00 € de coste fijo de pedido. Vendes el producto a 19,90 € con 2,40 € de costes variables de venta, y ahora mismo colocas 150 unidades al mes. Tu tasa anual de mantener inventario es 18 % y el horizonte con el que decides es de 6 meses.
Lo que sale de tu cuenta: 21.920,00 €.
Cuánto dura: 20,00 meses de venta. Con un inventario medio de 1.500 uds, mantenerlo durante ese ciclo cuesta 3.240,00 €.
Qué deja: cada unidad aporta 10,30 €, el lote entero 30.900,00 €, y descontando el coste de tenerlo guardado, 27.340,00 €.
Hasta aquí parece un buen negocio. Ahora la caja.
Cuándo vuelve el dinero: cada unidad vendida devuelve 17,50 €, es decir 2.625,00 € al mes al ritmo actual. Recuperar los 21.920,00 € exige vender 1.253 unidades, que a este ritmo son 8,35 meses.
Ahí está el problema. El horizonte con el que decides son 6 meses y la caja no vuelve hasta el mes 8,35. Además, al llegar al horizonte todavía quedarían 2.100 uds sin vender, valoradas en 15.120,00 €.
El lote no es malo. Es demasiado grande para la demanda que tienes hoy, y esas son dos cosas distintas.
Antes de decir que sí o que no, conviene poner las opciones en la misma tabla:
| Alternativa | Unidades | Inversión | Meses de stock | Coste de mantener | Resultado del lote | Resultado por unidad | Meses hasta recuperar la caja |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Oferta del proveedor | 3.000 uds | 21.920,00 € | 20,00 | 3.240,00 € | 27.340,00 € | 9,11 € | 8,35 |
| MOQ negociado | 1.200 uds | 8.960,00 € | 8,00 | 518,40 € | 11.521,60 € | 9,60 € | 3,41 |
| Entregas partidas | 1.200 uds | 9.060,00 € | 8,00 | 518,40 € | 11.421,60 € | 9,52 € | 3,45 |
| Demanda validada | 3.000 uds | 21.920,00 € | 9,38 | 1.518,75 € | 29.061,25 € | 9,69 € | 3,91 |
| Lote grande con descuento | 3.000 uds | 20.192,00 € | 20,00 | 2.980,80 € | 29.327,20 € | 9,78 € | 7,69 |
| Precio bajo presión | 3.000 uds | 21.920,00 € | 20,00 | 3.240,00 € | −4.760,00 € | −1,59 € | — |
Léela con cuidado, porque la columna del resultado total engaña: el lote grande sale mejor simplemente porque tiene más unidades. La columna que compara es el resultado por unidad.
Y la columna que decide, si tu problema es de caja, es la última.
La última fila de la tabla es la que conviene entender bien.
Supón que el mercado te obliga a vender más barato de lo previsto. Con un precio bajo presión, cada unidad devuelve 6,80 € de caja, mientras que ponerla en el almacén costó 7,20 €. Cada venta devuelve menos de lo que costó.
Cuando eso pasa, no hay número de unidades que arregle el lote. No es que tarde mucho en recuperarse: es que no se recupera. Por eso en esa fila la columna de meses aparece vacía, y no como una cifra grande. El motor no calcula un plazo cuando la recuperación no ocurre dentro del lote, y esa distinción es deliberada: un plazo enorme se lee como «paciencia» y un hueco se lee como «no pasa».
El resultado del lote en ese caso es −4.760,00 €, negativo, y por unidad son 6,80 € de entrada frente a 7,20 € de coste. La decisión no es «cuántos meses aguanto» sino «este producto a este precio no se compra».
La oferta clásica es «llévate el doble y te bajo el precio». La cuenta para decidirla tiene dos lados:
A favor: el descuento se aplica a todas las unidades, así que el ahorro es inmediato y cierto.
En contra: el lote más grande dura más meses, y cada mes cuesta. El coste de mantener crece con el cuadrado del tamaño en la práctica —más unidades durante más tiempo—, no linealmente.
En el ejemplo, el descuento del 8 % sí compensa en resultado: sí, el lote grande con descuento deja más por unidad que el negociado. Pero la caja tarda 7,69 meses en volver frente a 3,41.
Si tienes caja de sobra, acepta. Si no la tienes, el descuento es una forma cara de financiar al proveedor.
El mínimo no siempre es lo único negociable, y muchas veces no es lo más negociable. Estas son las palancas que suelen existir:
Dos cosas que hay que decir con claridad. La primera: ningún proveedor está obligado a aceptar nada de esto, y esta guía no puede decirte que lo hará. Depende de su capacidad, de su producción y de lo que valgas como cliente. La segunda: el aplazamiento de pago tiene un techo legal. En España, si el contrato no fija plazo, el pago es a treinta días naturales desde la recepción; y aunque las partes pueden ampliarlo por pacto, la propia Ley 3/2004 dice que en ningún caso puede acordarse un plazo superior a sesenta días naturales. No es una palanca ilimitada.
Restar el coste de la mercancía otra vez al vender. El stock ya está pagado. La entrada de caja por unidad es precio menos costes variables de venta, y nada más. Este error hace que un lote perfectamente sano parezca ruinoso.
Comparar lotes de distinto tamaño por el resultado total. Siempre gana el más grande. Compara por unidad.
Usar la demanda que esperas y no la que tienes. Es el error que convierte un lote razonable en veinte meses de stock.
Ignorar el coste fijo del pedido en los lotes pequeños. En un lote de cien unidades puede ser la mitad del coste unitario.
Tratar el resultado del lote como caja. No lo es, y el desfase es de meses.
Aceptar el mínimo sin preguntar. A veces es una política y a veces es la primera oferta.
La demanda se supone uniforme. El inventario medio se calcula como la mitad del lote, lo que sólo es cierto si vendes al mismo ritmo todos los meses. Con estacionalidad fuerte, el inventario medio real es mayor y el coste de mantener también.
No hay descuentos por tramos. El ejemplo aplica un descuento único. Si tu proveedor tiene una escala, hay que evaluar cada escalón por separado.
No modela roturas. Un lote pequeño puede dejarte sin producto, y esa rotura tiene un coste que aquí no aparece. Conviene mirarlo junto con la planificación de inventario.
El coste fijo del pedido se supone conocido. En la práctica muchas empresas no lo han calculado nunca.
No hay tipo de cambio ni financiación. Si compras en otra moneda o pagas con crédito, hay dos costes más que esta cuenta no lleva.
Fuentes
Lo que no se afirma. Esta guía no dice que ningún proveedor vaya a aceptar ninguna de las alternativas propuestas. Son opciones que existen en el mercado y que conviene plantear; aceptarlas depende de él.
Metodología de los cálculos
Las cifras las produce la calculadora de MOQ de Profyza, ejecutada seis veces con las entradas declaradas —la oferta, el mínimo negociado, las entregas partidas, la demanda validada, el lote con descuento y el escenario de precio bajo presión—. Ninguna cifra está escrita a mano en el texto, y todas se comprueban además con una cuenta independiente hecha aparte.
Los datos son de un negocio hipotético. No son datos reales de ninguna empresa ni referencias de sector.
Fecha de revisión: 9 de septiembre de 2026.
Autoría: Equipo editorial de Profyza.
Cómo se han obtenido las cifras. Las genera el motor de cálculo de Profyza que corresponde a cada paso, con las entradas declaradas más arriba. Cada cifra se contrasta además con una comprobación aritmética independiente —también automática— que la vuelve a calcular sin llamar al motor: eso detecta que el texto y el cálculo se separen. No es una revisión humana, y este contenido no ha sido revisado por un economista, un contable ni un asesor. Si tu caso necesita esa revisión, búscala.
Metodología: cómo se calcula todo esto está explicado en la página de metodología.
Comprobación matemática automatizada: Motores de cálculo de Profyza. No constituye una revisión humana ni profesional.
Sobre el inventario medio, porque el lote va bajando según vendes. Calcularlo sobre el lote entero sobreestima el coste, a veces mucho.
El que uses para decidir de verdad. Si revisas tu surtido cada seis meses, pon seis. Un horizonte largo hace que cualquier lote parezca razonable.
Suele ser mejor negocio que bajar el mínimo: conservas el precio de volumen y mejoras la caja. Cuesta algo más de gestión y merece la pena mirarlo.
Puedes, pero entonces cambia la demanda y hay que rehacer el cálculo entero con la demanda nueva, no con la vieja.
Porque depende de si tu restricción es la caja o el resultado. La tabla da las dos columnas y la decisión es tuya.
Hasta donde acordéis, con el límite legal de sesenta días naturales que fija la norma española de morosidad. Y teniendo en cuenta que alargar el pago tensa la relación justo cuando más falta te hace.
Descubre cuánto puedes pagar por una venta o un clic sin perder dinero.
Calcula cuánto reducen las devoluciones tu beneficio mensual.
Descuenta las comisiones, el impuesto, los materiales, el envío y la publicidad.
Calcula tu beneficio por unidad después de las tarifas, la logística y la publicidad.
Cuánto deja realmente cada pedido y cuánto de eso puedes gastar en captar al cliente.
Lo que de verdad te cuesta cada unidad importada, puesta en tu almacén y lista para vender.
A partir de qué importe de pedido puedes regalar el envío sin perder dinero.
Cuánto puedes llegar a pagar por captar un cliente sin quedarte sin beneficio.
Cuántos meses tardas en recuperar lo que pagaste por captar a un cliente.
Con cuántas unidades en almacén tienes que lanzar el pedido para no quedarte sin stock.
Cuántas unidades de colchón necesitas para no quedarte sin stock cuando algo se desvía.
Lo que te cuesta al año tener el almacén lleno, y qué porcentaje del inventario supone.
Lo que te ha costado de verdad quedarte sin producto, en contribución perdida y gastos extra.
Si el pack que estás montando deja más dinero que vender los mismos productos sueltos.
Hasta dónde puedes bajar el precio sin caer por debajo del margen que quieres conservar.
Cuántas unidades más tienes que vender para que un descuento no te deje peor que antes.
El precio por debajo del cual pierdes dinero, y el que necesitas para tu margen objetivo.
Cuántos días pasan entre que pagas a tu proveedor y que cobras de tu cliente.
Si el pedido mínimo que te exige el proveedor compensa una vez pagas por mantenerlo.
Qué canal de venta deja más dinero por pedido con el mismo producto y sus costes reales.