Cómo planificar el inventario de un ecommerce
Compras stock por intuición y alternas entre quedarte sin producto y tener el almacén lleno de lo que no se vende.
Compras stock por intuición y alternas entre quedarte sin producto y tener el almacén lleno de lo que no se vende.
Cada decisión de inventario se toma sola, y ahí empieza el problema. Se compra lo que se acabó, se repone cuando alguien se da cuenta, y el coste de tener demasiado nunca se compara con el coste de no tener suficiente porque ninguno de los dos aparece en la cuenta de resultados con su nombre.
Esta guía encadena las seis decisiones en un solo sistema: qué demanda esperas, cuánto varía, cuánto tarda tu proveedor, cuánto colchón necesitas, cuándo hay que pedir y qué te cuesta todo eso al año. Cada paso alimenta al siguiente con un número, no con una impresión.
No vas a encontrar aquí un porcentaje de stock de seguridad recomendado ni una tasa anual de mantenimiento «típica». Esas cifras circulan mucho y no resisten un examen: dependen de tu margen, de tu coste de capital, de tu almacén y de tu producto. Lo que sí vas a encontrar es cómo calcular las tuyas.
demanda ¿cuántas unidades esperas vender al día?
variabilidad ¿cuánto se desvía la demanda real de esa media?
plazo de entrega ¿cuánto tarda el proveedor, y cuánto varía ese plazo?
stock de seguridad ¿cuánto colchón compras contra esa incertidumbre?
punto de reposición ¿con cuántas unidades en almacén hay que volver a pedir?
cantidad de pedido ¿cuántas unidades entran en cada pedido?Y luego dos consecuencias que no son decisiones pero se pagan igual: el capital que queda inmovilizado y el coste de tenerlo guardado.
El orden importa. No se puede fijar un punto de reposición sin conocer el plazo, ni un stock de seguridad sin conocer la variabilidad. Casi todos los errores de inventario que se ven en una tienda son en realidad un paso saltado.
Dos productos que venden dieciocho unidades al día de media pueden necesitar inventarios completamente distintos. Si uno vende diecisiete, dieciocho o diecinueve todos los días y el otro alterna semanas de cinco con semanas de cuarenta, el segundo necesita mucho más colchón aunque su media sea idéntica.
Lo que mide esa diferencia es la desviación típica de la demanda diaria: un número que dice cuánto se separa un día normal de la media. Se calcula con el histórico de ventas, día a día, y es un dato del negocio, no una estimación.
La misma idea se aplica al proveedor. Un plazo de entrega de diez días que a veces son ocho y a veces doce no es lo mismo que uno de diez días clavados. La segunda fuente de incertidumbre es el plazo, y hay que medirla aparte.
Cuando las dos varían a la vez, se combinan así:
sigma del plazo = raíz( plazo × desviación de la demanda²
+ demanda² × desviación del plazo² )Los dos términos suman porque los dos riesgos se acumulan durante el mismo periodo: los días que tardas en reponer.
Aquí hay una confusión que cuesta dinero. Hay dos formas de medir «lo bien que sirves» y no significan lo mismo.
El nivel de servicio de ciclo es la probabilidad de no sufrir una rotura durante un ciclo de reposición. Mide si ocurre una rotura, no cuánta demanda te deja sin atender. Un ciclo con una rotura de una unidad y otro con una rotura de doscientas cuentan igual.
El fill rate es el porcentaje de la demanda que consigues servir desde el stock a lo largo del tiempo. Mide el tamaño del fallo, no si ocurrió.
Para un mismo producto, el fill rate resulta mayor que el nivel de servicio de ciclo. No es una paradoja: casi todas las roturas son pequeñas y ocurren al final del ciclo, cuando queda poco stock, así que afectan a una fracción pequeña de la demanda total.
La consecuencia práctica: cuando alguien te diga que tiene «un 95 % de servicio», pregunta cuál de los dos. Y cuando fijes el tuyo, el que entra en la fórmula del stock de seguridad es el nivel de servicio de ciclo.
El método simple cubre el peor caso observado:
stock de seguridad = (venta máxima diaria × plazo máximo)
− (venta media diaria × plazo medio)No necesita estadística y se calcula con dos columnas de una hoja. Su problema es que el «máximo» depende de cuánto histórico mires: cuanto más datos tengas, más extremo será el máximo y más stock te pedirá. Es útil cuando tienes pocos datos o cuando la demanda no se parece en nada a una campana.
El método estadístico fija una probabilidad y traduce esa probabilidad en un multiplicador:
stock de seguridad = z × sigma del plazodonde z sale de la distribución normal estándar. Para una probabilidad acumulada de 0,900 el valor crítico es z = 1,282; para 0,950 es 1,645; para 0,975 es 1,960 y para 0,990 es 2,326. Estos valores están tabulados en el manual de estadística del NIST, que es de donde se toman aquí.
Ese método supone que la demanda se distribuye de forma aproximadamente normal e independiente entre días. Hay que decirlo porque no siempre es cierto, y cuando no lo es el resultado se queda corto justo en los casos que más duelen. Volvemos sobre esto en los límites.
Qué elegir. Si tienes al menos unos meses de histórico diario y la demanda no está dominada por picos aislados, el estadístico. Si vendes poco y a salto de mata, el simple, y con los ojos abiertos.
demanda durante el plazo = demanda diaria × plazo en días
sigma del plazo = raíz( plazo × desvDemanda² + demanda² × desvPlazo² )
stock de seguridad = redondeo al alza de ( z × sigma del plazo )
punto de reposición = demanda durante el plazo + stock de seguridad
posición de inventario = stock disponible + pedido en camino − reservado
coste anual de mantener = capital + almacenamiento + servicio + riesgo
tasa anual de mantenimiento = coste anual / valor medio del inventarioEl redondeo al alza del stock de seguridad no es un detalle cosmético: no se puede tener media unidad en la estantería, y redondear hacia abajo rompe justamente la probabilidad que acabas de fijar.
Un producto hipotético con estos datos, medidos del histórico:
Paso 1: la incertidumbre acumulada durante el plazo. Combinando las dos fuentes, sigma sale 39,32 unidades.
Paso 2: el stock de seguridad. Con un nivel de servicio de ciclo del 95 %, el valor crítico es z = 1,645, y el colchón sin redondear es 64,67 unidades. Redondeando al alza: 65 uds. Eso son 3,61 días de venta media.
Paso 3: el punto de reposición. Durante los 10 días de plazo esperas vender 180 uds. Sumando el colchón, hay que pedir cuando el inventario baje a 245 uds.
Con 260 uds en almacén, ¿toca pedir ahora? no: quedan 0,83 días de margen.
Paso 4: cuánto cuesta tener inventario. Sumando las cuatro familias de coste sobre un inventario medio valorado en 54.000,00 €, el coste anual es 11.500,00 €, es decir 958,33 € al mes. Sobre el valor del inventario, eso es una tasa anual del 21,3 %. Y por unidad media almacenada, 2,05 € al año.
Esa tasa es de este negocio. No es la tasa de nadie más, y es la que hay que usar en el paso siguiente.
Paso 5: la cantidad de pedido. El proveedor impone un mínimo de 1.500 uds, que a 7,20 € la unidad más 320,00 € de coste fijo del pedido son 11.120,00 € de inversión. Ese lote cubre 2,78 meses de venta y su inventario medio es 750 uds, así que mantenerlo cuesta 266,20 € durante el ciclo —calculado con la tasa del paso anterior, no con una supuesta—.
A 19,90 € de precio y 2,40 € de coste variable de venta, cada unidad aporta 10,30 €. El lote entero aporta 15.450,00 €, y descontando el coste de tenerlo guardado queda 14.863,80 €.
En caja: cada unidad vendida devuelve 17,50 €, así que hacen falta 635 unidades para recuperar la inversión, y eso ocurre en 1,18 meses.
La pregunta que hay que hacerse no es «¿qué nivel de servicio quiero?» sino «¿cuánto cuesta el siguiente punto?». Con los mismos datos del ejemplo:
| Nivel de servicio | z | Stock de seguridad | Capital inmovilizado | Coste anual de mantenerlo |
|---|---|---|---|---|
| 90,0 % | 1,282 | 51 uds | 367,20 € | 78,20 € |
| 95,0 % | 1,645 | 65 uds | 468,00 € | 99,67 € |
| 99,0 % | 2,326 | 92 uds | 662,40 € | 141,07 € |
Fíjate en la forma. Pasar del 90 % al 95 % cuesta unas pocas unidades más de colchón. Pasar del 95 % al 99 % cuesta bastante más. La curva se empina, y cerca de la certeza total se dispara: cubrir el último punto de servicio puede costar más que los veinte anteriores juntos.
Por eso no hay un nivel de servicio recomendable en abstracto. La tabla normal traduce una probabilidad en un valor z y ya está; no dice qué probabilidad te conviene. Esa elección es económica: depende de cuánto ganas con una venta y cuánto pierdes con una rotura. Si tu margen por unidad es alto y el cliente no vuelve, sube. Si el margen es fino y el cliente espera, baja.
El punto de reposición dice cuándo. La cantidad dice cuánto, y casi nunca la eliges tú del todo: el proveedor impone un mínimo, el transporte tiene un tamaño de contenedor, el descuento por volumen empieza en cierta cifra.
Lo que sí puedes hacer es medir qué te cuesta cada opción. Un lote grande baja el coste unitario y sube el coste de mantener, inmoviliza más caja y tarda más en recuperarla. Un lote pequeño hace lo contrario y multiplica los costes fijos de pedido. La cuenta que decide es siempre la misma: contribución del lote menos coste de mantenerlo durante el tiempo que tardas en venderlo.
Ojo con dos cosas. Primera: el resultado del lote no es dinero en el banco; es contribución, y la caja llega más tarde. Segunda: si el lote cubre muchos meses de venta, el riesgo de previsión crece con cada mes que pasa.
Tener inventario cuesta dinero por cuatro vías distintas, y conviene sumarlas por separado porque cada una se reduce de una manera:
Capital. El dinero metido en mercancía no está en el banco ni pagando otra cosa. Se valora al coste de tu financiación, o al de la mejor alternativa que tengas para ese dinero.
Almacenamiento. Metros, estanterías, alquiler, temperatura si hace falta. Crece a saltos: mientras quepa en el almacén que ya pagas, el coste marginal es casi cero; el día que no cabe, se dispara.
Servicio. Seguros, recuentos, gestión, sistema. Suele ser el más pequeño y el más estable.
Riesgo. Obsolescencia, deterioro, merma, robo. Es el que más varía por sector y el que más se subestima. En un producto de temporada puede ser la familia dominante.
No uses una tasa anual «de referencia». Las cifras que circulan por el sector no vienen de ningún estudio identificable con muestra, metodología, fecha y población: se repiten unas a otras. Suma tus cuatro familias, divídelas entre el valor medio de tu inventario y usa esa tasa. Es la única que describe tu negocio.
Confundir media con seguridad. Tener stock para la demanda media significa quedarse sin producto la mitad de los días.
Usar el plazo que dice el proveedor. Usa el que has medido, y mide también cuánto varía.
Fijar el mismo nivel de servicio para todo el catálogo. El producto que deja céntimos y el que deja euros no merecen el mismo colchón.
Redondear hacia abajo el stock de seguridad. Rompe la probabilidad que acabas de fijar.
Olvidar el inventario en tránsito. El punto de reposición se compara con la posición de inventario —lo que tienes más lo que viene menos lo reservado—, no con lo que hay en la estantería.
Meter el coste de mantener en un cajón de gastos generales. Si no se ve, no se decide contra él.
Recalcularlo una vez al año. La demanda y el plazo cambian. Un punto de reposición viejo es una rotura programada.
El método estadístico supone demanda aproximadamente normal e independiente. En estos cinco casos ese supuesto se rompe y el resultado engaña:
Demanda estacional. Si vendes cuatro veces más en diciembre, la media anual no describe ningún mes. Calcula por temporada, con el histórico de esa temporada.
Promociones. Una campaña no es demanda natural: es un pico provocado. Si entra en el histórico sin marcar, infla la media y la desviación a la vez y te deja un colchón caro que no necesitas el resto del año.
Productos nuevos. Sin histórico no hay desviación que calcular. Ahí se trabaja con juicio, lotes pequeños y revisión frecuente, y se dice que es juicio.
Un solo proveedor. El modelo trata el plazo como una variable aleatoria con una media. Si sólo tienes un proveedor, el plazo no es aleatorio: es un riesgo concentrado. Una huelga o un cierre no es «la cola de la distribución», es que no hay reposición.
Demanda intermitente. Productos que se venden en pequeños grupos separados por semanas de cero no siguen una campana. Para eso hacen falta otros modelos, y aplicar la fórmula normal da colchones absurdos en los dos sentidos.
Y un límite más, transversal: todo esto describe un producto. Un catálogo con cientos de referencias necesita además una regla de priorización, porque no puedes vigilar todo con la misma atención.
Fuentes
Lo que no se cita, y por qué. No hay ninguna fuente para una «tasa anual de mantenimiento típica» ni para un «porcentaje de stock de seguridad recomendado». Se buscó y no existe un estudio identificable con muestra, metodología, fecha y población aplicable a ecommerce. Por eso esta guía no publica ninguna de las dos cifras y enseña a construirlas.
Metodología de los cálculos
Todas las cifras del ejemplo las producen las calculadoras de Profyza —stock de seguridad, punto de reposición, coste de inventario y MOQ— ejecutadas en cadena con las entradas declaradas: la tasa anual que usa el cálculo del lote es la que ha salido del coste de inventario, no una supuesta. Ninguna cifra está escrita a mano en el texto, y todas se comprueban además con una cuenta independiente hecha aparte.
Los datos de partida son de un producto hipotético. No son datos reales de ninguna empresa ni referencias de sector.
Fecha de revisión: 9 de septiembre de 2026.
Autoría: Equipo editorial de Profyza.
Cómo se han obtenido las cifras. Las genera el motor de cálculo de Profyza que corresponde a cada paso, con las entradas declaradas más arriba. Cada cifra se contrasta además con una comprobación aritmética independiente —también automática— que la vuelve a calcular sin llamar al motor: eso detecta que el texto y el cálculo se separen. No es una revisión humana, y este contenido no ha sido revisado por un economista, un contable ni un asesor. Si tu caso necesita esa revisión, búscala.
Metodología: cómo se calcula todo esto está explicado en la página de metodología.
Comprobación matemática automatizada: Motores de cálculo de Profyza. No constituye una revisión humana ni profesional.
Para el método estadístico, cuanto más mejor, y tres meses de datos diarios es un mínimo razonable. Con menos, usa el método simple y revisa a menudo.
Son demanda que no viste. Si los dejas dentro como ventas cero, subestimas la demanda y el colchón sale corto. Márcalos y trátalos aparte.
No hace falta. Se recalcula cuando cambia la demanda, cuando cambia el plazo o cuando cambia el proveedor. Trimestralmente es una cadencia razonable.
Puedes, pero pagas de más en los productos de margen bajo y te quedas corto en los de margen alto. Es de las decisiones que más rendimiento dan si se diferencia.
Entonces la pregunta ya no es de inventario sino de negociación y de caja. Hay una guía específica para eso.
Porque sería inventarla. Las cifras que circulan no tienen estudio detrás. Sumar tus cuatro familias cuesta una tarde y da un número que sí es tuyo.
Descubre cuánto puedes pagar por una venta o un clic sin perder dinero.
Calcula cuánto reducen las devoluciones tu beneficio mensual.
Descuenta las comisiones, el impuesto, los materiales, el envío y la publicidad.
Calcula tu beneficio por unidad después de las tarifas, la logística y la publicidad.
Cuánto deja realmente cada pedido y cuánto de eso puedes gastar en captar al cliente.
Lo que de verdad te cuesta cada unidad importada, puesta en tu almacén y lista para vender.
A partir de qué importe de pedido puedes regalar el envío sin perder dinero.
Cuánto puedes llegar a pagar por captar un cliente sin quedarte sin beneficio.
Cuántos meses tardas en recuperar lo que pagaste por captar a un cliente.
Con cuántas unidades en almacén tienes que lanzar el pedido para no quedarte sin stock.
Cuántas unidades de colchón necesitas para no quedarte sin stock cuando algo se desvía.
Lo que te cuesta al año tener el almacén lleno, y qué porcentaje del inventario supone.
Lo que te ha costado de verdad quedarte sin producto, en contribución perdida y gastos extra.
Si el pack que estás montando deja más dinero que vender los mismos productos sueltos.
Hasta dónde puedes bajar el precio sin caer por debajo del margen que quieres conservar.
Cuántas unidades más tienes que vender para que un descuento no te deje peor que antes.
El precio por debajo del cual pierdes dinero, y el que necesitas para tu margen objetivo.
Cuántos días pasan entre que pagas a tu proveedor y que cobras de tu cliente.
Si el pedido mínimo que te exige el proveedor compensa una vez pagas por mantenerlo.
Qué canal de venta deja más dinero por pedido con el mismo producto y sus costes reales.