CAC máximo, plazo de recuperación y margen de contribución: el sistema completo
Gastas en publicidad, ves un ROAS que parece bueno y no sabes si el negocio está mejorando o empeorando.
Gastas en publicidad, ves un ROAS que parece bueno y no sabes si el negocio está mejorando o empeorando.
Hay nueve números que se usan como si fueran intercambiables y no lo son. CAC actual, CAC máximo, margen de contribución, plazo de recuperación, ROAS medio, ROAS marginal, valor del cliente, facturación y beneficio. Confundir dos de ellos no es un error de vocabulario: es lo que hace que un panel de publicidad en verde conviva con una cuenta corriente que baja.
Esta guía los ordena y muestra cómo se encadenan. No hay una cifra objetivo al final: hay un método para calcular la tuya.
Facturación. Lo que cobras. Incluye el impuesto si tus precios lo llevan, y ese impuesto no es tuyo.
Margen de contribución. El ingreso sin impuesto menos los costes variables de la venta: producto, packaging, envío que asumes, comisiones, provisión de devoluciones. Es el presupuesto del que sale todo lo demás.
CAC actual. Lo que estás pagando ahora por cliente nuevo: inversión publicitaria dividida entre clientes nuevos del mismo periodo. Es un hecho medido, no un objetivo.
CAC máximo. Lo máximo que puedes pagar sin perder dinero, dado tu margen y lo que ese cliente vaya a comprar después. Es un techo calculado, no una aspiración.
Plazo de recuperación. Cuántos meses tardas en recuperar ese CAC con la contribución que deja el cliente. Es una pregunta de caja, no de rentabilidad.
ROAS medio. Ingresos atribuidos divididos entre la inversión total. Mide todo el conjunto.
ROAS marginal. El incremento de ingresos dividido entre el incremento de inversión entre dos niveles de gasto. Mide sólo el último tramo, y es otra cosa distinta.
Valor del cliente basado en contribución. La suma de las contribuciones que deja un cliente a lo largo de su vida útil, no la suma de lo que factura. Es la versión honesta del LTV.
Beneficio. Lo que queda después de costes fijos. Ninguno de los ocho anteriores es el beneficio.
El error dominante es calcular el techo de CAC sobre la facturación bruta.
Con el producto del ejemplo de más abajo, un pedido de 60,00 € deja de contribución 24,00 €, porque antes hay que quitar el impuesto y los costes variables. Si en lugar de eso tomas la facturación como si fuera disponible, el techo de CAC te sale de 60,00 € en vez de 38,39 €.
No es un matiz. Es un techo inflado en más de un cincuenta por ciento, y con él cualquier campaña parece rentable. Si hay costes variables —y siempre los hay— el CAC máximo no se calcula sobre la facturación.
La primera parte del cálculo tiene respaldo normativo, y conviene citar la norma correcta. La fiscal —artículo 88.Uno de la Ley 37/1992— te obliga a repercutir íntegramente el impuesto sobre el destinatario, que queda obligado a soportarlo: regula la mecánica de la repercusión. La contable —norma de registro y valoración 12.ª del Plan General de Contabilidad— es la que dice que ese IVA repercutido no forma parte del ingreso de las operaciones gravadas. Lo recaudas y lo entregas. No es margen, y no es ingreso.
No confundas tres magnitudes: el ingreso es lo que reconoce la contabilidad; la base imponible es lo que grava el impuesto; la facturación cobrada es lo que entra en el banco con el IVA dentro. El techo de CAC se calcula sobre el primero.
ingreso sin impuesto = precio cobrado / (1 + tipo/100)
margen de contribución = ingreso sin impuesto − costes variables de la venta
ratio de contribución = margen de contribución / ingreso sin impuesto
CAC máximo de equilibrio =
contribución del primer pedido
+ pedidos repetidos × contribución del pedido repetido
CAC máximo con objetivo = CAC máximo de equilibrio − beneficio objetivo
plazo de recuperación = CAC / contribución mensual por cliente
ROAS medio = ingresos totales / inversión total
ROAS marginal = Δ ingresos / Δ inversión
ROAS de equilibrio = 1 / ratio de contribuciónEsa última línea es la más útil de todas y casi nadie la usa. Si de cada euro facturado te quedan cuarenta céntimos para pagarlo todo, necesitas dos euros y medio de ingreso por cada euro de publicidad sólo para empatar.
Una tienda hipotética vende un producto a 60,00 € con impuesto incluido, a un tipo del 21 %.
Paso 1: el margen. Quitando el impuesto quedan 49,59 €. Los costes variables suman 25,59 €: producto 19,00 €, packaging 0,90 €, envío 3,80 €, comisión de pasarela 1,09 € —calculada sobre el importe con impuesto, que es como la cobran— y provisión de devoluciones 0,80 €.
La contribución es 24,00 €, que sobre el ingreso sin impuesto es un 48,4 %.
Paso 2: el techo de CAC. Si un cliente compra una vez y, de media, 0,6 veces más, la contribución acumulada es 38,39 €. Ese es el CAC máximo de equilibrio: 38,39 €. Si además quieres que cada cliente te deje 4,00 € de beneficio, el techo baja a 34,39 €.
Pagando 16,00 € por cliente, el margen de seguridad es 18,39 €.
Paso 3: el plazo de recuperación. Con 0,15 pedidos por cliente y mes, la contribución mensual por cliente es 3,60 €. Recuperar los 16,00 € lleva 4,45 meses, o 135 días. Contra un objetivo de 6 meses, ¿se cumple? sí.
Fíjate en que el payback se calcula sobre el ingreso sin impuesto. Con el precio bruto la contribución mensual saldría inflada y el plazo, artificialmente corto.
Paso 4: el ROAS de equilibrio. Con esa contribución, el ROAS de equilibrio es 2,50. Por debajo de esa cifra, cada euro de publicidad pierde dinero aunque el panel esté en verde. El ACOS máximo equivalente es 40,0 %.
El ROAS medio mezcla la primera campaña que funcionó con la última que ya no. Mientras el conjunto siga por encima del equilibrio, el panel se ve bien. Y el conjunto puede seguir bien mucho después de que el último tramo haya dejado de pagarse.
Piensa en cómo se escala. Empiezas por la audiencia más barata y más caliente: los que ya te buscaban. Cuando la agotas, pagas por audiencias que te conocen menos. Cada tramo nuevo rinde menos que el anterior. Cuánto menos es una pregunta empírica que sólo contestan tus datos; nadie puede darte una curva de saturación de antemano, y quien te la dé se la está inventando.
Lo que sí se puede afirmar, porque es álgebra, es esto: un ROAS medio rentable puede convivir con un ROAS marginal ruinoso, y decidir con la media te lleva a seguir subiendo un presupuesto que ya no se paga.
Un escenario con tres niveles de inversión y un margen de contribución del 40 %, que da un ROAS de equilibrio de 2,50:
| Inversión | Ingresos | ROAS medio | Δ inversión | Δ ingresos | ROAS marginal | Beneficio | Δ beneficio |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 4.000,00 € | 24.000,00 € | 6,00 | — | — | — | 5.600,00 € | — |
| 8.000,00 € | 36.000,00 € | 4,50 | 4.000,00 € | 12.000,00 € | 3,00 | 6.400,00 € | 800,00 € |
| 12.000,00 € | 42.000,00 € | 3,50 | 4.000,00 € | 6.000,00 € | 1,50 | 4.800,00 € | −1.600,00 € |
Léela por filas y luego por saltos.
Por filas, el tercer nivel tiene un ROAS medio de 3,50, por encima del equilibrio. En el panel eso es verde. Y el beneficio total sigue siendo positivo: 4.800,00 €.
Por saltos, la historia es otra. Los últimos 4.000,00 € de inversión sólo trajeron 6.000,00 € de ingresos. Eso es un ROAS marginal de 1,50, por debajo del equilibrio, y una destrucción de −1.600,00 € de beneficio.
El resultado: el beneficio total baja de 6.400,00 € a 4.800,00 € mientras la facturación sube de 36.000,00 € a 42.000,00 €. Se factura más y se gana menos, y el ROAS medio no lo dice.
El óptimo de este escenario está en el nivel intermedio, 8.000,00 € de inversión. No porque sea una cifra recomendable —depende enteramente de estos números— sino porque es donde el tramo siguiente deja de pagarse.
Las cifras de esta tabla son un escenario aritmético, elegido para que el fenómeno se vea. No son un dato de mercado ni una predicción. La cuenta que tienes que hacer es esta misma con tus tres últimos niveles de inversión reales.
El payback contesta una pregunta de caja: cuánto tardas en recuperar lo que adelantaste. Es útil porque una campaña rentable a doce meses puede matarte a tres si no tienes el colchón.
Pero por construcción ignora dos cosas, y conviene decirlas:
La rotación de clientes. La fórmula divide un coste entre una contribución periódica. No contiene ningún término de abandono. Si la mitad de tus clientes no llega al tercer mes, el payback calculado es optimista y la fórmula no se entera.
El valor del dinero en el tiempo. Tampoco hay tasa de descuento. Un euro recuperado dentro de un año se cuenta igual que uno recuperado mañana.
Por eso el payback se usa como restricción de caja, no como medida de rentabilidad. Para la rentabilidad está el CAC máximo; para la caja, el payback; para el escalado, el marginal. Tres preguntas, tres números.
Y una advertencia sobre las referencias que circulan: no hay un payback «bueno» para un ecommerce. Los plazos de recuperación que se citan como estándar vienen del software por suscripción, no del comercio, y ni siquiera entre ellos coinciden. Tu referencia es tu caja.
Calcular el CAC máximo sobre la facturación. Ya está dicho. Es el error que más dinero cuesta.
Usar el CAC medio de toda la cuenta. El CAC de la campaña de marca y el de prospección no tienen nada que ver, y mezclarlos esconde justo el tramo que falla.
Contar como clientes nuevos a los recurrentes. Infla el denominador y baja el CAC artificialmente.
Poner el LTV sobre facturación. Un cliente que factura mucho con margen cero no vale mucho.
Comparar el ROAS de dos periodos con mezclas de campaña distintas. No es la misma pregunta.
Decidir el escalado con el ROAS medio. Es el asunto de la mitad de esta guía.
Tomar un payback de referencia de otro sector. No aplica y no lo dice nadie.
La atribución. Todo esto se apoya en poder asignar ingresos a inversión. Con varios canales, ventanas de atribución distintas y compras que empiezan en un sitio y acaban en otro, esa asignación es aproximada. Los números de esta guía son tan buenos como tu atribución.
Los pedidos repetidos son una previsión. El CAC máximo usa cuántas veces volverá el cliente. Ese dato viene del pasado y no está garantizado. Si lo inflas, inflas el techo.
El margen no es constante. Cambia con el producto, con la promoción y con el canal. Un CAC máximo calculado con el margen medio sobra en los productos finos y falta en los gruesos.
El marginal necesita tramos comparables. Comparar dos niveles de inversión separados por un cambio de creatividad, de temporada o de producto no mide saturación: mide otra cosa.
Nada de esto predice. La tabla marginal describe lo que ya pasó. El siguiente tramo hay que medirlo, no deducirlo.
Fuentes
Lo que no se cita, y por qué. No hay aquí ninguna referencia de plazo de recuperación «bueno». La investigación encontró medianas que se contradicen entre sí —dieciséis meses en una fuente y menos de siete en otra—, todas sobre software por suscripción y ninguna sobre comercio electrónico, y sin metodología publicada. Se descartaron las dos en lugar de elegir la que conviniera.
Metodología de los cálculos
Las cifras del ejemplo las producen las calculadoras de Profyza —margen de contribución, CAC máximo, plazo de recuperación y ROAS de equilibrio— ejecutadas en cadena con las entradas declaradas. La tabla de ROAS marginal la genera una función privada reproducible a partir del margen y los tres niveles de inversión declarados; no hay ninguna cifra de esa tabla escrita a mano en el texto. Todo se comprueba además con una cuenta independiente hecha aparte.
Los datos son de una tienda hipotética y el escenario de inversión es aritmético: sirve para exhibir el fenómeno, no para predecir el rendimiento de ninguna campaña.
Fecha de revisión: 9 de septiembre de 2026.
Autoría: Equipo editorial de Profyza.
Cómo se han obtenido las cifras. Las genera el motor de cálculo de Profyza que corresponde a cada paso, con las entradas declaradas más arriba. Cada cifra se contrasta además con una comprobación aritmética independiente —también automática— que la vuelve a calcular sin llamar al motor: eso detecta que el texto y el cálculo se separen. No es una revisión humana, y este contenido no ha sido revisado por un economista, un contable ni un asesor. Si tu caso necesita esa revisión, búscala.
Metodología: cómo se calcula todo esto está explicado en la página de metodología.
Comprobación matemática automatizada: Motores de cálculo de Profyza. No constituye una revisión humana ni profesional.
No. Es un techo sobre la contribución. Los costes fijos se pagan con lo que sobra después, y por eso conviene fijar un beneficio objetivo por cliente.
Los que midas, no los que esperes. Y si el histórico es corto, pon uno y usa el resultado como suelo.
Significa que ese tramo trajo menos ingresos que el anterior. Ocurre, y casi siempre es señal de que la comparación no es limpia: revisa si cambió algo más además del presupuesto.
Sí, pero hay que hacerlo por canal. El marginal de un canal no dice nada del otro.
Como punto de partida. Ten en cuenta que suele atribuirse ingresos con impuesto y con una ventana generosa. Rehaz la cuenta con tus ingresos reales.
Cada vez que cambies el presupuesto de forma apreciable, y siempre antes de un escalón grande.
Descubre cuánto puedes pagar por una venta o un clic sin perder dinero.
Calcula cuánto reducen las devoluciones tu beneficio mensual.
Descuenta las comisiones, el impuesto, los materiales, el envío y la publicidad.
Calcula tu beneficio por unidad después de las tarifas, la logística y la publicidad.
Cuánto deja realmente cada pedido y cuánto de eso puedes gastar en captar al cliente.
Lo que de verdad te cuesta cada unidad importada, puesta en tu almacén y lista para vender.
A partir de qué importe de pedido puedes regalar el envío sin perder dinero.
Cuánto puedes llegar a pagar por captar un cliente sin quedarte sin beneficio.
Cuántos meses tardas en recuperar lo que pagaste por captar a un cliente.
Con cuántas unidades en almacén tienes que lanzar el pedido para no quedarte sin stock.
Cuántas unidades de colchón necesitas para no quedarte sin stock cuando algo se desvía.
Lo que te cuesta al año tener el almacén lleno, y qué porcentaje del inventario supone.
Lo que te ha costado de verdad quedarte sin producto, en contribución perdida y gastos extra.
Si el pack que estás montando deja más dinero que vender los mismos productos sueltos.
Hasta dónde puedes bajar el precio sin caer por debajo del margen que quieres conservar.
Cuántas unidades más tienes que vender para que un descuento no te deje peor que antes.
El precio por debajo del cual pierdes dinero, y el que necesitas para tu margen objetivo.
Cuántos días pasan entre que pagas a tu proveedor y que cobras de tu cliente.
Si el pedido mínimo que te exige el proveedor compensa una vez pagas por mantenerlo.
Qué canal de venta deja más dinero por pedido con el mismo producto y sus costes reales.